Estoy embarazada y nos han visto una dilatación del riñón…

Las malformaciones de la vía urinaria son unas de las anomalías más frecuentes que se diagnostican con la ecografía durante el embarazo. La mayoría van a cursar de forma benigna, pero sin duda causan una gran preocupación y desasosiego cuando nos dicen que nuestro hijo tiene algún problema en el riñón.

Pero… ¿qué es una dilatación en el riñón?

El ginecólogo nos puede decir que hay una dilatación en la pelvis renal (zona inicial de la vía urinaria que recoge la orina de todo el riñón) o en el uréter (conducto que une la pelvis renal con la vejiga).

La medida que se suele tomar es diámetro antero-posterior de la pelvis renal, y en función de esa medida se va a clasificar la dilatación en leve o moderada-severa.

Dilatación leve:

  • En menores de 33 semanas: entre 4 y 14mm.
  • En mayores de 33 semanas: entre 7 y 14 mm.

Dilatación moderada-severa:

  • Dilatación mayor de 15 mm.
  • Alteración en el tejido renal (displasia).
  • Uréter visible (dilatado).

¿Una dilatación en el riñon significa que mi hijo tiene una enfermedad en el riñón?

No, lo primero es que muchas de las dilataciones que se aprecian en la ecografía prenatal no llegan a confirmarse después del nacimiento o son muy leves. También, en un porcentaje alto de las dilataciones no va a haber ninguna enfermedad o problema asociado.

¿Cuándo tenemos que preocuparnos? o al menos hay que estar muy en alerta…

Hay que tener muy en cuenta las dilataciones de ambos riñones, sobre todo si son moderadas-severas y si dilatan el uréter, ya que en varones puede existir un problema a nivel de la uretra, llamado valvas de uretra posterior (VUP) que impide la eliminación de la orina y debe ser intervenido en los primeros días de vida. Otros signos, como el tejido renal alterado (displasia) en ambos riñones, las dilataciones mayores de 15-20mm o la escasez de líquido amniótico son signos que nos hacen estar muy alerta.

¿Qué le va a pasar a mi hijo cuando nazca? o ¿qué pruebas le van a tener que hacer?

La prueba que con total seguridad tendremos que realizar es una ecografía del riñón y vías urinarias, esta es una prueba que no radia, no es dolorosa y nos va a dar mucha información acerca de la dilatación, así como de la necesidad de realizar otras pruebas mas complejas. Si la dilatación es leve debe realizarse a partir de la semana de vida o incluso al mes, porque en los primeros días, debido a la deshidratación que sufren todos los niños después de nacer. En dilataciones moderadas-severas si la solicitaremos en los primeros días de vida.

En función del resultado de la ecografía puede ser necesario realizar una cistografía (CUMS) para valorar la posibilidad de que haya reflujo vesicoureteral (desde la vejiga hacia el riñón). Esta prueba se hace introduciendo una sonda a través de la uretra y rellenando la vejiga de un contraste que es visible con radiografías, de esta forma veremos si el contraste sube a través del uréter y nos va a permitir clasificar el reflujo en grados (desde I el más leve hasta V el más severo).

Ya en casos más seleccionados en los que sospechamos que pudiera haber una obstrucción a algún nivel (unión de la pelvis con el uréter) o uretero-vesical (entrada del uréter a la vejiga) se solicitará la realización de un renograma diurético, esta es una prueba de medicina nuclear que nos va a informar sobre como se comporta el riñón en la fase de eliminación de la orina. Para realizarla hay que canalizar una vía (normalmente en el brazo), para poder administrar un líquido con una molécula marcada que se va a eliminar por el riñón.

¿Qué tratamientos van a ser necesarios?

En los casos de dilataciones leves lo más probable es que evolucione de forma favorable y no requiera ningún tratamiento, aunque si seguimiento, normalmente con ecografías.

En dilataciones moderadas-severas es posible que se paute una profilaxis antibiótica (una dosis de antibiótico por las noches para prevenir la posibilidad de infección de orina), esta indicada al menos hasta completar el estudio y mantenerla en caso de reflujos grado III, IV o V o dilataciones que nos hagan sospechar una obstrucción. Cuando hay que ponerla siempre genera dudas sobre efectos secundarios de tomar el antibiótico durante largo tiempo… pero normalmente se utilizan antibioticos de espectro reducido y que se suelen tolerar muy bien.

En muchos menos casos, y normalmente cuando la evolución no es buena, puede ser necesario tratamiento quirúrgico por parte de los Cirujanos Pediátricos especialistas en Urología infantil. Son indicaciones de cirugía:

  • Reflujos grado III, IV o V que no disminuyan de grado, no se resuelvan espontáneamente o cursen con infecciones de orina.
  • Dilataciones con comportamiento obstructivo: estenosis pieloureteral o ureterovesical.

Consulta Prenatal

Desde mis comienzos como Nefrologo Pediátrico he creído que es muy importante poder hacer una consulta prenatal, para poder hablar con los padres de las posibilidades de diagnóstico según la ecografía y del planteamiento de pruebas a realizar después de nacer el pequeño, el miedo con el que llegan los papis y la tranquilidad posterior al poder explicarle desde el punto de vista de un Pediatra el problema creedme que merece la pena.

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