Se acerca la Bronquiolitis… aprende a prevenirla e identificarla

En los meses de Noviembre a Febrero se produce en nuestro país cada año el brote de una enfermedad respiratoria, de origen infeccioso, causada generalmente por un virus que se llama Virus Respiratorio Sincitial (VRS), aunque también puede producirse por otros virus.

Esta infección tiene la peculiaridad de que en los niños mayores de 2 años y en los adultos se manifiesta normalmente como un simple catarro de vías altas (lo que hace facilita la transmisión), pero es en los menores de 2 años, y especialmente en los menores de 1 año en los que tiene una mayor agresividad, dando con frecuencia una afectación de las vías respiratorias inferiores, especialmente los bronquios más finos (bronquiolos), de ahí su nombre de Bronquiolitis.

Dentro de estos menores de 1 año que la sufren especialmente, hay unos grupos de riesgo, en los que puede ser más grave:

  • Recién nacidos durante su primer mes-mes y medio de vida.
  • Antecedente de prematuridad
  • Presecia de alguna enfermedad pulmonar o cardiaca de base
  • Sistema inmune comprometido, por alguna enfermedad o toma de medicamentos.

Los síntomas que con más frecuencia nos encontramos en la bronquiolitis son:

  • Mucosidad y congestión nasal.
  • Tos
  • Fiebre (puede o no estar presente)
  • Dificultad respiratoria (suele aparecer unos días después de la fase de catarro nasal)
  • Inapetencia

¿Cuándo hay que estar alerta?

En estos meses de invierno tenemos que estar muy pendientes de las infecciones respiratorias de nuestros pequeños, sobre todo cuando la tos se hace persistente y no les deja descansar por las noches, hay cambios en la tonalidad de la tos (haciéndose más aguda), sensación de “pitos” o “burbujeo” al respirar, aumento de los movimientos del abdomen o de las costillas al respirar y rechazo de las tomas, son los síntomas que nos tienen que alertar de que el catarro que tenía nuestro pequeño ha podido evolucionar a una bronquiolitis.

¿Cómo se trata?

Ese es uno de los problemas… no hay prácticamente ningún tratamiento que haya demostrado ser efectivo ante esta infección, por lo que lo más importante es mantener las vías respiratorias altas limpias (con lavados nasales con suero fisiológico), un buen estado de nutrición e hidratación (es frecuente que el niño haga más número de tomas de menor cantidad), mantener una buena oxigenación de la sangre con oxígeno suplementario en gafas nasales, y en ocasiones, de forma individualizada pueden usarse tratamientos nebulizados, como el suero hipertónico al 3%, salbutamol o corticoides inhalados (aunque ninguno de ellos ha demostrado una evidencia científica de que mejoren a todos los niños).

Ya en casos de mayor gravedad puede ser necesario algún tipo de soporte respiratorio, como la Oxigenoterapia de Alto flujo o técnicas de ventilación asistida.

¿Cómo podemos prevenirla?

Para evitar esta infeccion respiratoria hay que tener en cuenta algunas medidas como evitar acudir con lactantes pequeños a centros comerciales y lugares con grandes aglomeraciones de personas, minimizar el contacto con niños en edad de guardería o escolar (lo que es especialmente difícil cuando hay hermanos mayores) y evitar el contacto con adultos enfermos.

Pero sin duda la medida que más nos va a ayudar a parar la transmisión es el lavado y desinfección de las manos previa a coger en brazos a los lactantes, bien con agua y jabón o con soluciones desinfectantes.

¿Y si tiene bronquiolitis ya cada vez que tenga un catarro se va a “coger del pecho”?

No siempre pasa esto, pero especialmente si la bronquiolitis es por el VRS (tiene una especial capacidad de dejar al bronquio muy sensible) o pertenece a alguno de los grupos de riesgo que hemos comentado antes es más probable que tenga recaídas o nuevos episodios bronquiales al tener un nuevo catarro.

En estos casos tampoco tiene que cundir el pánico, ya que para esta “hiperreactividad bronquial” disponemos de tratamientos que pueden disminuir la frecuencia o la gravedad de los episodios, suele desaparecer a partir de los 2 años y no tiene porqué ser causa de un asma o alergias posteriores si no hay otros factores predisponentes.

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